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Las elecciones regionales y municipales están a la vuelta de la esquina:
QUE GANE EL MEJOR...
* Las elecciones regionales y municipales están a la vuelta de la esquina. No queda más que esperar. Y sucede siempre, que faltando horas para el sufragio, el electorado ya tiene un candidato definido, cada uno ya sabe por quién votar; por lo tanto los cierres de campañas, los mítines de último momento, los debates finales no tienen efectos en la preferencia de los votantes. Al fin y al cabo un mitin, por ejemplo, financiado puede ser grandioso pero no expresan las voluntades, no determinan nada ya. Por eso podemos señalar que los votos en las regionales se bifurcan entre Jorge Mera e Iván Vásquez y un outsider que podría surgir de un terceto integrado por Robinson Rivadeneira, Fernando Meléndez y Elisbán Ochoa.
En ciudades como Iquitos la preferencia del electorado está supeditada por la simpatía que por cualidades personales. Charles Zevallos Yzaguirre no será la persona idónea para un cargo importante como la alcaldía de Maynas, sin embargo una extraña empatía con los votantes urbano marginales de los cono sur y norte, los sectores más golpeados de la ciudad, le definen como un ganador en absoluto, virtualmente es el nuevo alcalde. Charles Zevallos tiene también el privilegio de acopiar los votos disconformes y decepcionados con el actual Alcalde, Salomón Abensur, que se lleva la palma de presidir una gestión intolerante, conflictiva, desordenada. Una de sus últimas hazañas urbanas fue destruir, sin razón alguna, la fachada del viejo local municipal.

No sucede lo mismo en el distrito de Belén, porque si hasta hace algunas semanas, se creía que Hermogenes Flores, es el ganador con abrumadora mayoría, hoy las cosas han cambiado, sigue punteando la preferencia, sin embargo un Richard Vásquez, un motivador profesional de masas, anda cerca, pisándole los talones. Esta experiencia no observa en Punchana, donde Juan Cardama, de Fuerza Loretana, tiene una amplia ventaja frente al grupo de devaluados candidatos.
Donde se pisan los pies unos a otro son los candidatos del distrito de San Juan. Ningún sondeo a boca de urna dio un ganador absoluto, sin embargo la pugna está entre Francisco Sanjurjo, Yola Vigil Y Juan Carlos Mondragón.
Los que pasaran como ilustres desconocidos son los candidatos a las consejerías regionales. Parecería que como virtuales NN electorales, forman parte de este accidentado proceso pre electoral que más adelante nos pasará la factura de la inmadurez electoral. Poco hizo la colectividad en su conjunto por seleccionar a un candidato competente, la población se dejó llevar por cantos de sirena.
Primero que la prensa loretana, en el momento menos esperado, perdió la brújula, perdió su dimensión educativa en discernir las propuestas electorales al tomar partida por determinada agrupación política, y si la prensa la perdió su equilibrio imparcial fue porque está totalmente subordinada al poder político. Claro está que dependencia no es un hecho de hoy, sino que esta vez se hizo sin apariencia alguna.
Si se quiebra el poder que custodia todo los demás poderes, es imposible, por ejemplo, exigir, que los candidatos demuestren de lo que dicen en sus hoja vida o quienes están detrás, en términos financieros, de sus campaña.
No era necesario un control sobre que si determinado personaje gasta los fondos públicas en su campaña, si más importante era cotejar las propuestas electorales de cada candidato, si son en viable en la vida real. Era un control mediático. Todo sabemos que los candidatos que llegan al poder solo cumplen con el 30 % de su propuestas electorales o intentan realizar propuestas que nunca anunciaron. Nadie puso un pare a los candidatos que anunciaba una increíble infinidad de obras y proyectos, sin tener en cuenta, que el ganador recibirá una entidad que apenas tiene para cumplir en proyectos de inversión, al margen de recibir una entidad quebrada.
Como impedir las agresiones verbales entre candidatos, como evitar las escaramuzas entre periodistas, como soslayar el manoseo político a los ciudadanos de bajos recursos económicos, la expectativa de los nuevos votantes. En estas elecciones se habló deliberadamente de fraudes de todo el tipo, sin embargo nadie exigió una pista, una prueba. En este proceso se ha jugado con la expectativa de los votantes con encuestas apañadas que mentían en las preferencia y ningún colectivo social, ni por criterios éticos, hizo un alto a esos intentos manipuladores.
Junto a los anuncio de fraudes, en esta contienda se pudo observar de como personajes, manipulados por terceros se prestaron a las tachas electorales, como parte de un proceso en el que vale todo. De todas las tachas vigentes y oficiales, solo prospero contra la candidata de Alianza para el Progreso, Estela Tello.
Nadie invito al electorado a discernir de como un candidato equis que en su declaración jurada dice que gana menos 5 mil nuevos soles, sin embargo, su campaña está presupuestada en más de 300 mil nuevos soles. Y como es que otros en su desesperación por el poder político llegaron a embotar a la ciudadanía, utilizando todos los medios, como si la contienda fuera de vida o muerte.
Pero en esta guerra se arremolinó inclusive a las entidades pedagógicas a tal punto que dijeron pocos de como sufragar, de enseñar a los nuevos votantes, que son miles, por lo tanto el número de voto viciado será abundante. Tampoco se preocuparon en informar que en estas elecciones hay una votación por un referéndum que piden los fonavistas para que les devuelvan el dinero que les sustrajo el fujimontesinismo.
Nadie presionó, con excepción del Dr. Jorge Luis Donayre, de exigir que los candidatos presenten a su futuro equipo técnico. Cómo avalar su plan de gobierno, si no sabemos quiénes están detrás ellos. Y lo más preocupantes es que solamente cuatro candidatos regionales firmaron la carta de gobernabilidad promocionada por la Mesa de Concertación. Eso significa que ninguno de los candidatos está seguro de cumplir lo que anuncia. Y eso simplemente aceptar la vigencia de un círculo vicioso de siempre, que el progreso de la región o de la ciudad no está sujeto a un plan técnico, sino al capricho del gobernante de turno. Después de todo solo nos queda decir que población elija a quien cree que es el mejor.
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